Directorio para la catequesis 2020 Semana a Semana

Desde Deogratias, aquel diácono amigo de San Agustín, que tenía tantas dificultades a la hora de dar catequesis, y quizás también antes, muchos han sido los catequistas que nos hemos planteado cuál es la mejor manera, qué es lo que tenemos que decir y el método a adoptar para comunicar la Palabra de Dios. ¿Dónde debemos, como catequistas, iniciar el diálogo con el catecúmeno? ¿Hasta qué punto debemos proseguir el diálogo? ¿Cómo adaptarnos al destinatario para captar su atención? ¿Cómo transmitir alegría y gozo al hablarles de la salvación de Dios? ¿Cómo crear un clima relacional familiar y amigable?

La Iglesia, consciente de todas estas dudas y dificultades, ha optado por ofrecernos unos directorios que nos brindaran, entre otras cosas, los principios teológico-pastorales fundamentales y algunas orientaciones generales más relevantes.

Creemos, por tanto, que este último Directorio para la catequesis, dada su actualización, debe ser conocido por todos los pastores y catequistas de nuestra Diócesis de Cartagena, pues “podrán encontrar aquí apoyo e inspiración para su ministerio cotidiano, de modo que les ayude en su servicio al desarrollo de la fe de sus hermanos [1].

Así que, humildemente, aquí va nuestra aportación para la receptio de este documento del Magisterio eclesial. Es nuestra intención, pues, seleccionar semana a semana algún punto o fragmento del Directorio para su divulgación a través no sólo de esta página web, sino, también, a través de nuestras redes sociales.

[1] Directorio para la Catequesis, 10.

La formación de los catequistas requiere especial atención porque la calidad de las propuestas pastorales está estrechamente ligada a las personas que las ponen en práctica. Ante la complejidad y las exigencias del tiempo en que vivimos, es deber de las Iglesias particulares dedicar energías y recursos adecuados a la formación de los catequistas.

En el conjunto de los ministerios y de los servicios con los que la Iglesia lleva a cabo su misión evangelizadora, el «ministerio de la catequesis» (CT, n. 13) ocupa un lugar significativo e indispensable para el crecimiento de la fe. Este ministerio introduce en la fe y, junto con el ministerio litúrgico, engendra a los hijos de Dios en el seno de la Iglesia. La vocación específica del catequista tiene, por tanto, su raíz en la vocación común del Pueblo de Dios, llamado a servir al plan salvífico de Dios en favor de la humanidad.

La catequesis es un acto de naturaleza eclesial, nacido del mandato misionero del Señor (cf. Mt 28, 19-20), cuyo objetivo, como su propio nombre indica, es hacer resonar continuamente en el corazón de cada hombre el anuncio de su Pascua, para que su vida sea transformada.

Todo lo que la Iglesia es y todo lo que la Iglesia hace encuentra su fundamento último en el hecho de que Dios, en su bondad y sabiduría, quiso revelar el misterio de su voluntad comunicándose a los hombres.

En la misión evangelizadora, la catequesis contribuye, según su propia naturaleza, a que la fe sea sostenida en su proceso de maduración y, en consecuencia, la existencia del discípulo de Cristo pueda traducirse en un estilo de vida propio.